Wall Street cae por la tensión con Irán y la Fed dividida

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Fachada de la Bolsa de Nueva York (NYSE) en Wall Street

Wall Street cerró a la baja este miércoles, presionada por dos frentes a la vez: la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que ha disparado el precio del petróleo, y la publicación de las actas de la última reunión de la Reserva Federal, que muestran un comité claramente dividido sobre el rumbo de los tipos de interés de cara a fin de año.

El Dow Jones de Industriales retrocedió un 0,3% (130,76 puntos), hasta los 52.925,15 puntos. El Nasdaq Composite, más expuesto al sector tecnológico, se dejó un 1,2% (302,47 puntos), mientras que el S&P 500 cedió un 0,5% para cerrar en 7.503,85 puntos. Los tres índices encadenaron así una jornada de retrocesos generalizados.

Los valores tecnológicos, los más castigados

Dentro del selectivo tecnológico, las caídas más pronunciadas se concentraron en compañías ligadas a los semiconductores y la inteligencia artificial. Micron Technology retrocedió un 4,7% y Advanced Micro Devices (AMD) cayó un 6,5%, dos de los peores comportamientos de la sesión.

La explicación tiene que ver con los tipos de interés: este tipo de compañías, de fuerte crecimiento y valoraciones exigentes, suele ser especialmente sensible a la perspectiva de que el dinero siga siendo caro durante más tiempo. Cuanto más se aleja la expectativa de recortes de tipos, mayor es la presión sobre sus cotizaciones.

La escalada en Oriente Medio empuja al petróleo

El detonante inmediato de la sesión ha sido geopolítico. La intensificación del conflicto entre Estados Unidos e Irán ha llevado al crudo a superar los 75 dólares por barril, un nivel que reaviva los temores inflacionistas en un momento en que la inflación en Estados Unidos ya se sitúa por encima del objetivo del 2% marcado por la Fed.

Un petróleo más caro encarece el transporte y buena parte de la cadena de producción, lo que podría trasladarse a los precios al consumo en los próximos meses. Es precisamente ese riesgo el que ha pesado sobre el ánimo inversor, en un contexto en el que el mercado ya vigilaba de cerca cualquier señal sobre la próxima decisión de la Reserva Federal.

Una Fed dividida sobre los próximos pasos

Las actas de la reunión de la Fed del 16 y 17 de junio, publicadas este miércoles, revelan un banco central con posturas muy alejadas entre sus miembros. El comité decidió por unanimidad mantener el tipo de referencia en el rango del 3,5%-3,75%, pero el consenso termina ahí.

Según el documento, varios participantes consideraron que la inflación podría acabar moderándose por sí sola hacia el objetivo del 2%, mientras que un número similar de miembros ve escenarios en los que se mantendría elevada. Incluso hubo quien planteó la posibilidad de subir tipos de inmediato ante el repunte de los precios en transporte, tarifas aéreas, productos petroquímicos e insumos agrícolas.

De cara a diciembre, el documento describe dos bloques: uno que considera adecuado un tipo igual o ligeramente por debajo del rango actual, y otro que defiende que los tipos deberán situarse por encima. Algunos analistas se han referido a esta división interna directamente como una «family fight» dentro del organismo.

Varios miembros del comité sí coincidieron en un matiz: una eventual relajación de las hostilidades en Oriente Medio, una caída del precio del petróleo y el desvanecimiento del impacto de los aranceles podrían ayudar a moderar la inflación en los próximos meses. La discrepancia está en si esa tendencia bajista acabará imponiéndose o no.

Un julio con menos liquidez y movimientos más bruscos

A la incertidumbre de fondo se suma un factor estacional: julio suele ser un mes de menor liquidez en los mercados, con parte de los grandes gestores institucionales de vacaciones. Esa menor profundidad no cambia las tendencias de fondo, pero sí tiende a amplificar los movimientos cuando llega una noticia inesperada, como ha ocurrido esta semana.

Históricamente, julio ha sido un mes favorable para la renta variable estadounidense en la mayoría de los años recientes, aunque ese patrón no garantiza nada sobre lo que pueda ocurrir este año: el contexto geopolítico actual introduce una variable que los promedios históricos no recogen.

Qué vigilar a partir de ahora

El mercado se enfrenta a un mes de julio especialmente cargado. A mediados de mes arranca la temporada de resultados del segundo trimestre, con la banca estadounidense —JPMorgan, Citigroup y Wells Fargo— presentando cuentas el 14 y 15 de julio, seguida una semana después por grandes tecnológicas.

A esto se suma la evolución del conflicto en Oriente Medio, cuyo impacto sobre el precio del petróleo será clave para saber si las presiones inflacionistas se moderan o se intensifican, y con ello, para calibrar el margen de maniobra real de la Reserva Federal antes de su próxima reunión.

Por ahora, la combinación de tensión geopolítica, petróleo al alza y un banco central sin una hoja de ruta unificada deja a los mercados en un terreno de mayor incertidumbre, con la atención puesta tanto en los datos macroeconómicos como en la evolución del conflicto internacional.


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